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Alico y Fundación Juguemos en el Bosque, una alianza que transforma vidas.

18 March - 2026

En Alico creemos que los empaques no solo protegen productos, también protegen historias, sueños y oportunidades.

Por eso, cuando conocimos el trabajo de la Fundación Juguemos en el Bosque, entendimos que había algo más grande que un proyecto de impresión o una bolsa de café: había una causa que debía ser acompañada.

Un juego que cambia destinos

Juguemos en el Bosque, trabaja con más de 800 niños, niñas y jóvenes que viven en hogares de protección y adopción en el Valle de Aburrá.

Su misión es sencilla y poderosa: transformar vidas a través del juego. A través de actividades recreativas y procesos formativos, la fundación crea espacios donde los jóvenes pueden descubrir sus talentos, fortalecer valores y encontrar nuevos referentes positivos que les permitan resignificar experiencias difíciles de su pasado.

La fundación identificó una realidad que muchos jóvenes enfrentan al cumplir la mayoría de edad, cuando dejan los hogares de protección deben salir a construir su vida con muy pocas herramientas. Por eso, desde el año 2020 decidieron dar un paso más allá: enseñar oficios que permitan construir proyectos de vida dignos y sostenibles.

Fue entonces cuando encontraron en el café una oportunidad extraordinaria. Así nació la Escuela Móvil de Barismo o, como algunos le dicen, “el tuc-tuc”., Un proyecto con un objetivo claro: facilitar su empleabilidad y romper, capacitando a jóvenes en:

  • Barismo.

  • Atención al cliente.

  • Administración de cafeterías.

  • Manejo de inventarios y caja.

  • Inglés.

  • Habilidades blandas para la vida.

El proyecto no solo enseña a preparar el café, también conecta a los jóvenes con la tierra. En una alianza con PAN Corporación Social, los estudiantes participan en un proceso de formación dentro de un cultivo de café diferenciado en un espacio de casi 50.000 m², donde aprenden sobre siembra, cuidado del cultivo, cosecha del grano y prácticas agrícolas sostenibles. Un aula viva donde se entiende que cuidar la tierra también es cuidar el futuro.

El empaque también cuenta la historia

Fue en medio de este proyecto donde la fundación se acercó a Alico con una necesidad muy concreta: desarrollar la impresión digital de las bolsas para su café.

El objetivo era claro: poder llevar su producto al mercado y así fortalecer la sostenibilidad de la escuela de barismo.

Fue allí donde la historia tomó un nuevo rumbo. En Alico entendimos que este no era simplemente un proyecto de empaque, era una oportunidad de aportar a algo mucho más grande.

Por eso decidimos unirnos a la causa donando un porcentaje de las bolsas necesarias para el proyecto. Un pequeño gesto que, en realidad, representa algo enorme: creer en el poder de las oportunidades. Como dice Lucas, líder de la fundación, cuando habla de quienes se suman a esta iniciativa: "A veces en el camino aparecen ángeles”.

En Alico creemos que las verdaderas alianzas nacen cuando las empresas se conectan con las causas que transforman comunidades, y cuando se materializa nuestro Propósito Superior de “Impulsar el progreso de nuestra sociedad con un liderazgo consciente”.

El trabajo de la fundación ya está generando resultados reales: gracias a esta formación, ya se tienen aproximadamente 60 estudiantes graduados de la Escuela de Barismo y 12 jóvenes empleados. Pero más allá de los números, el impacto está en las historias: jóvenes que descubren una vocación, que encuentran confianza en sí mismos y que comienzan a construir un futuro diferente.

Cada bolsa de café de este proyecto no solo contiene un producto. Contiene aprendizaje, oportunidades e historias de resiliencia, y para Alico, poder ser parte de este proceso es un recordatorio de que la sostenibilidad se construye creando oportunidades para las personas.

Cuando la industria, las fundaciones y las comunidades trabajan juntas, es posible transformar realidades… Y a veces, todo empieza con algo tan simple como una taza de café, y una oportunidad.

Lucas

“Mi sueño inició hace más de 10 años cuando noté que existía una carencia en los hogares de protección y adopción: el juego, un derecho fundamental para la felicidad de un niño”.

Con esa idea nació la Fundación Juguemos en el Bosque, un proyecto que hoy crea espacios de aprendizaje, inspiración y oportunidades para cientos de niños y jóvenes.


Santiago

Santiago, conocido como “Santi”, es oriundo de Santa Elena y creció en una familia de caficultores que le enseñó el amor, el respeto y el valor del trabajo en el campo.

Hace algunos años llegó a la Fundación Juguemos en el Bosque con el propósito de aprender todo lo relacionado con el barismo.

Actualmente cursa su último semestre de Ingeniería de Sistemas y realiza sus prácticas en la fundación, donde continúa aportando a la formación y a las oportunidades de los chicos a través del café.

Jhojan

Jhojan, conocido como “El Profe”, es el encargado de la formación en barismo dentro de la fundación. Acompaña a jóvenes de hogares de protección y también lleva talleres a diferentes barrios populares de la ciudad de Medellín, donde comparte conocimientos y herramientas para la vida a través del café.

Además de barista, es músico saxofonista, y encuentra en la enseñanza una forma de compartir su experiencia de vida con los jóvenes.

Más que enseñar café, su mensaje es claro: no se trata del problema que enfrentan, sino de las soluciones que pueden construir para transformar su futuro.

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